Tinte de cabello

La ventana estaba abierta y la luz entraba para su desgracia, no era ningún truco de la vista, su cabello estaba blanco. Enfrente del espejo estaba una chica que reaccionaba al nombre de “K” prefería no decir su nombre completo , tendría unos 16 años, era joven pero había vivido más de lo que su cara podía demostrar.

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Sabía que esto iba a pasar pero no pensó que justamente ese día, pasó de tener el cabello negro a blanco como si se hubiera emocionado con los productos de la decoloración. Justo ese día tenía que ir a la escuela y no sabía qué hacer.

K no podía dejar de ver su reflejo, se sentía extraña ver al espejo, recibir la mirada de vuelta pero sin poder reconocerse ese cabello blanco era una señal que no quería ver y ahora no podía negar. No le interesaba mucho la reacción de la gente si la vieran con el cabello así.

Las brujas se lo advirtieron, la oscuridad de su cabello se iba a esconder en ella dejándole una cantidad considerable de luz en ella y no necesitaba de una resonancia magnética o algo por el estilo. Nunca se consideró una persona con luz, le daba miedo, se sentía más cómoda en la oscuridad y que se fuera de su cabello la hacía sentir expuesta.

Su cabello era largo y ahora estaba ante una decisión ¿Qué haría con tanta luz? Podría cortarse el cabello, podría ser pelona o podría ir a comprar un tinte. Revisó que tuviera suficiente dinero y bajó a la farmacia con miedo salió del edificio y cruzó la calle.

Con el sol su cabello blanco deslumbraba y llamaba la atención, la luz la delataba, lo odiaba.

Llegó a la farmacia.

-Hola me podría dar dos tintes negros ¿Por favor?

La señora era un cliché de señora mayor, la vio unos segundos arriba de sus gafas.

-Ya no tenemos negro

Una gota de sudor recorrió el cuello de K

-No tiene un uhmm… ¿Cuál es el color más oscuro que tiene?

La señora dejó lo que estaba leyendo y caminó muy lento hacía el otro lado, se paró enfrente de un estante y tomo dos cajas diferentes.

-Solo tenemos morado, lo demás es rubio, pelirrojo y verde.

K tomó una breve pausa para pensar.

-Sí, deme dos morados por favor

La señora motivada de que se fuera la chica regresó casi corriendo de la parte donde estaban los tintes.

Prefería mil veces el morado a seguir con ese horrible cabello blanco que la hacían tan visible, corrió el baño, tomó su brocha, el plato de plástico, guantes de plástico y se puso a pintarlo, nunca lo había hecho pero prefirió pensar que no era tan complicado.

El cabello era tan blanco que el morado pintaba justo el tono que había comprado, espero cerca de una hora, se bañó y cuando salió recuperó un poco de ella, no era la intención que fuera morado pero al menos así se sentía más cerca de la oscuridad.

 

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