La espera en la estación.

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Cuando era más joven mis amigos y yo éramos estudiantes así que no teníamos mucho dinero, la misma necesidad hizo que nos hiciéramos buenos cazando eventos gratuitos, que además los fines de semana en la ciudad hay muchos eventos de este tipo. Además aprendimos a ahorrar de forma extraordinaria, había distancias en las que nos íbamos caminando para no pagar camión o metro.

En una ocasión quedamos de vernos en una estación de la Línea 3, íbamos a ir a un museo y a comer tacos en un puesto de la calle que tenía la promoción de 5 por 20, un amigo y yo éramos vecinos así que nos quedábamos de ver en el metro  para irnos juntos.

En cambio nuestra otra amiga vivía un poco alejada de nosotros, a veces no le convenía que nos viéramos antes y nos quedábamos de ver directamente en el metro que estaba más cercano al evento que fuéramos a ir.

Esta vez la cita era a las 10 en Metro Zapata, íbamos a visitar un nuevo local donde podías jugar videojuegos. Mi amigo y yo llegamos puntuales, pasaron cinco, diez quince, veinte, minutos y no veíamos señales de ella, sin mencionar que ninguno de nosotros teníamos señal, ni crédito.

Fuentes: Mármoles Arca, TimeOut México 

Seguíamos en el piso que simulaba mármoles travertinos esperando. Pasó una hora y yo no perdía la esperanza pues nos habíamos visto el día anterior y ella se veía muy entusiasmada, no quería decepcionarme. Mi amigo y yo platicábamos sobre distintos temas y crisis existenciales como lo que queríamos hacer de nuestra vida, como íbamos a hacerle cuando fuéramos adulto so en su caso de lo mucho que no queríamos ser adultos o crecer.

Ya pasando la hora y media tuve que dejar mi negación , aceptar que no iba a venir, en ese momento tenía sentido perder casi dos horas en la estación de metro pero cuando lo cuento suena muy estúpido.

Me sentí muy triste y me dio coraje porque dijimos que nos veríamos ahí, saldríamos y tenía muchas ganas de verla. Mi amigo que estaba a lado de mí me soltó la pregunta “¿Te gusta?” mi primer instinto fue decirle que no pero me detuve unos minutos a pensar mi respuesta. No era normal que sintiera todo eso solo porque no había ido.

No estaba triste porque nos perderíamos el local de videojuegos o los tacos, estaba así porque ella no estaba ahí y recién me di cuenta de que tenía sentimientos por ella que van más allá de una amistad. El shock fue demasiado porque me quedé callada, mi amigo lo supo y se limitó a abrazarme, se levantó y dijo que fuéramos a hacer algo aprovechando que ya estábamos afuera.

Salimos y todo el día hablamos fue muy reconfortante además de que tuve la oportunidad de que nos conociéramos más, es increíble cuantas cosas no sabemos de las personas con las que convivimos o de nuestros amigos por eso siempre es grato tener un tiempo para eso.

Video cortesía de Vimeo 

Regresamos a nuestras casas, ya que teníamos internet y señal llegaron mensajes de ella cancelando el plan. Ahora debo de pensar cómo lidiar con esos sentimientos.

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